jueves, 12 de diciembre de 2013

EL CENTRO DE LA FAMILIA. YA NI LA TV.

Autora: Cristina García, redactora del semanal El Independiente


Ordenadores, tabletas, móviles, televisores… y un sinfín de utensilios para la distracción del Ser Humano invaden nuestro hogar.

No hay más que ver el salón de cualquier casa, con más o menos recursos económicos. Nos sentamos cómodamente en el sofá y miramos a nuestro alrededor. Justo al frente nuestra se encuentra un curioso mueble, no muy alto, que sostiene una pantalla de plasma, de unas 40” y preferiblemente Full HD. Junto a ella apreciamos una acumulación de aparatos, procedentes del mercado capitalista, formando una torre piramidal cuya base es el melancólico “reproductor de VHS”, seguido por el “DVD” e incluso el “Blue Ray”, que ha pasado por nuestras vidas como un rayo (vendrá de ahí su nombre), que casi no lo hemos visto. Pero el rey del salón es la “TDT”, con un todo incluido, que se sirve a sí mismo como un sintonizador de canales, un grabador de programas, un reproductor de “DVD” y de “USB” y unas características que llegan hasta la saciedad, pero que no van muy lejos de lo que siempre hemos tenido en casa.

Con todo lo mencionado, ya tenemos el plan perfecto para pasar una tarde de esas en las que el frío hace mella y lo que apetece es estar en casa, debajo de la estufa. Toda la familia reunida, un paquete de palomitas a punto de saltar en el microondas, el salón medio a escuras, unos altavoces colocados estratégicamente para emular el sonido que consigue una sala de cine y el dedo pulgar apretando el botón de play, pero… algo ha cambiado. La pequeña de la casa, que roza los diez años no suelta la “tablet” que le regalaron por los reyes, la mayor prefiere no bajar al salón porque está manteniendo una muy importante conversación a través de “Skype” con su novio que se encuentra tres casas más abajo y los móviles de los padres no paran de sonar debido a los múltiples mensajes que les llegan desde cualquiera de las aplicaciones que se han descargado en su último modelo de Smartphone.

Así vivimos nuestro día a día, cada cual a lo suyo. Preferimos mantener una conversación a través de “Facebook” con una amiga que hace años que no vemos, pero sin embargo no vamos a su casa a visitarla, aún viviendo en el mismo pueblo. Es cierto, las nuevas tecnologías han mejorado y mucho la comunicación. Antes era imposible imaginar que pudiéramos hablar y ver a la vez a una persona que estuviera en la otra parte del mundo, hoy en día lo podemos hacer, pero también deberíamos pensar que dejamos muy de lado cosas que son verdaderamente importante en nuestras vidas.

En tiempos prehistóricos, cuando la familia se reunía en torno a una hoguera que se colocaba en el centro de la reunión y acompañados del calor de la misma hablaban sobre los temas que les preocupaban y contaban fábulas e historias, reales o no. Hace unos años, la tele hacía de hoguera, que conseguía reunir a todos en el salón y esta vez era ella la que hablaba, contando historias reales o no. Hoy en día, estamos en casa, la tele sigue en su sitio, encendida contando historias, cada vez menos reales, pero somos nosotros los que no estamos en el salón

No hay comentarios:

Publicar un comentario