Autor: Victor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente
La
Navidad es historia viva de Dios entre nosotros.
Por
nosotros vino al mundo, se hizo luz y
camino.
Un
camino hacia sí mismo que nos lleva a la Vida.
Y
una luz hacia cada uno que nos conduce al Padre.
Camina
a nuestro lado, es aire que nos provee de alas.
A
nuestra lado está siempre, sólo hay que escucharle.
Observa,
déjate guiar, juzga poco, interrógate más.
Que
el espíritu de Dios nace en el alma de un Niño.
Con
la inocencia de un Niño llegamos a este mundo.
Jesús
también llegó a nuestro corazón de este modo.
Necesitamos
que nos acojan y nos amen para crecer.
Jesús
también busca en cada uno de nosotros su sitio.
El
niño Dios continua llamando a nuestra puerta hoy.
No
le dejemos. Necesitamos acogerle en nuestra casa.
Siempre
nos llama. Nos busca con desvelo cada día.
Abramos
nuestras habitaciones interiores a su llamada.
Sería
bueno pensar si tenemos espacio para ese Niño,
para
ese Niño que clama y que nos reclama atención.
Estaría
bien meditar sobre el tiempo que donamos,
para
ese Niño que nos quiere y que nos requiere Amor.
Al
fin y al cabo, esta es la esencia de la Natividad.
Recogerse
y orar para que se cree en nuestro interior
un
espacio para el Niño que todos llevamos dentro,
para
ese Niño Dios, humano y divino, eterno y tierno.
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