Autor: Víctor Corcoba Herrero, colaborador del semanal El Independiente
Me puede el amor auténtico con su abecedario de
latidos.
Me pueden los latidos con su corazón de amor en
guardia.
Me pueden las guardias que aman el amor sin reservas.
Uno tiene que poder injertarse el deber de ser humano.
Tenemos que convencernos de permanecer en el verbo.
Y en sus conjugaciones con nuestra actitud de donantes.
Descendamos a la arena de la realidad dispuestos a
servir.
El que no es capaz de servir, tampoco es capaz de
amar.
Si te planteas algún día mandar, antes debes
cultivarte.
Sí te planteas algún día gobernar, antes debes
gobernarte.
Si te planteas algún día organizar, antes debes
organizarte.
Proponte amarte para amar y quererte para poder
querer.
Obra siempre de manera que seas tú mismo junto a
todos.
Es hermoso caminar en libertad y no es absurdo
sembrarla.
Tan importante como dejar volar es poner alas al
cautivo.
Nadie quiere sentir cadenas, nos atan el corazón y la
mente.
Si la mente se ahoga todo se pierde, nada es lo mismo.
Igual sucede con un corazón acorazado, no hay
estímulo.
Hay que concebir el pensamiento y activar el
sentimiento.
La manera más profunda de sentir es pensar en lo que
soy.
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