Autor: José Antonio Moreno, colaborador del semanal El Independiente
Sufrido donde los haya, desde
Cabildo a la Paz,
desde Las Piletas a Bajo de Guía; zigzagueando entre calles y plazuelas, viendo
la vida diaria de mi pueblo, viendo sus gentes, viendo sus mercados, quioscos y
puestos ambulantes; desde que empiezo a andar hasta que vuelvo a casa…
Ahora que
corren malos tiempos, dedico más atención a mi pueblo, y he podido comprobar
como en cuarenta y cuatro años, desde que yo hice el servicio militar, Sanlúcar
ha cambiado bastante: en infraestructura, en fisonomía urbana, en nuestra forma
de pensar, en nuestras costumbres, etc.
Pero nos queda
alguna asignatura pendiente: la limpieza, el aseo urbano, respeto a la
naturaleza, respeto al patrimonio, el respeto a los mayores, el uso de palabras
obscenas y ofensivas que deterioran nuestro patrimonio lingüístico. Son
asignaturas que tal vez deberíamos corregir, desde el seno familiar, pero
también tiene su papel la administración de nuestro ayuntamiento.
Recordemos la
libertad, esa libertad a la que tenemos derecho y que algunos confunden, lo que
nos lleva a la dejadez, a ensuciar nuestro pueblo y al pasotismo, con esa
peculiar frase “que lo limpie el ayuntamiento que para eso cobran”. Sin tener
en cuenta que el dinero empleado por la administración lo pagamos nosotros con
nuestros impuestos. ¡Mirad! ¡En Sanlúcar se come muy bien pero se ensucia
mejor!
Recuerdo a mis
compañeros de mili hacer una triste pregunta: “¿tú eres de Sanlúcar?, mi
respuesta, ¡si!, y decían: pues en Sanlúcar hay muchas mierdas y es muy sucia”.
Y yo me cabreaba, pero era verdad. Pero es que al día de hoy esto no ha
cambiado mucho.
Señor alcalde,
pueblo de Sanlúcar, os pido que tomemos conciencia de que en nuestro pueblo hay
muchas mierdas y está muy sucio. Paseemos un día por la ciudad, empezando por
la calle Hermano Fermín, sin dejar de mirar al suelo; es mierda de perros en
una y otra acera. La Calzada
lo mismo, calle Capillita igual, Calle Ancha, calles lindantes, todo igual,
todo es mierda de perros. Y si no está en las aceras, está en los jardines. Y
para que hablar del paseo marítimo y la playa, que se ha convertido en el
retrete para perros.
Arreglamos e
invertimos nuestro dinero en arreglar jardines para que lo cague el perrito de
la vecina. ¡Oiga usted! Un perrito, en un piso o duplex, entraña un cierto
adecuamiento que no hay que solventar en la vía pública. Señor alcalde, ponga
usted mano en el asunto, muévase, tire de los hilos pertinentes, haga
propaganda de educación ciudadana.
¡Mire usted!
Sanlúcar es un pueblo para visitar, para pasear, para degustar sus vinos y su
gastronomía, y el que cuida esta casa es usted. Y si no se arremanga y se pone
manos a la obra, llegará el día en el que a Sanlúcar no venga nadie. Y el
turismo irá a menos.
Cuando
Sanlúcar este limpia, entonces podremos tener la cabeza alta, sin pasar
vergüenza, y se cumplirán ese eslogan que dice “Sanlúcar, calidad de vida”
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