lunes, 14 de abril de 2014

Motita de polvo

Editorial 99

Colea estos días, tanto en prensa como en redes sociales, el escabroso asunto de Esperanza Aguirre con las autoridades, en el que se marchó cuando le estaban poniendo una multa de trafico. No es que no se nos haya multado alguna vez, es la actitud arrogante que mostró esta señora para con los agentes de seguridad )aunque sea de trafico) creyéndose en un plano superior. “Como me van a multar a mi, es que yo soy...”

Recuerdo como hace años pasó un asunto similar en nuestra ciudad, unas fiestas locales, mucha gente en la calle, y un alcalde que quería aparcar en el parque de bomberos. Como si fuera el dueño absoluto de todo. Bombero que se lo impide y... bombero que se busca problemas. Todo por la actitud arrogante del alcalde.

Y es que, el orgullo, la soberbia, es un atributo más común entre las clases gobernantes. Es lo que lleva a muchos a, después de haber metido la pata, hasta el fondo, no reconocerlo y seguir haciendo lo mismo, sin dar marcha atrás.

¿Será acaso esta la razón por la cuál el gobierno no da marcha atrás a sus políticas de recortes cuando está más que demostrado que esta no ha beneficiado, todo lo contrario, ha perjudicado, al pueblo?

No se, lo que si es cierto es que las cosas necesitan cambiarse y no se cambian. Será por orgullo. Recuerdo hace años que me contaban acerca de un señor que, cuando al tratar con otros, su ego se venía arriba, hacía lo siguiente: Se apartaba de todos, se miraba ante un espejo y se decia a si mismo: “Eh, tú, motita de polvo, que tienes tú de lo que puedas enorgullecerte”.

Quizás nuestros políticos precisen de cierta dosis de humildad, recordad que solo son lo que son, motitas de polvo, que solo estarna cuatro, ocho o doce años, pero acabará con el mismo resultado que todo el mundo.


Difícil lo veo pero... que vamos a hacer, si solo somos eso, motitas de polvo en un mundo complicado.

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