Autora: Vega Trincado Larreina
La copla,
según mis noticias, arranca cuando el cónsul Metelo envía a Roma
al primer conjunto artístico de “muchachas de Cádiz”,
especializadas en cantar y bailar. Pero no sería hasta la mitad del
siglo XVIII cuando aparece con cierta exactitud y con constancia en
la literatura de esa época un nuevo género al que se denominó
tonadilla escénica.
En la
segunda mitad del siglo XIX empezaron los cafés cantantes, también
tuvo una incorporación musical en el mundo de la zarzuela. A medida
que esta fue adquiriendo más popularidad conociéndose como el
“genero chico”, muchas de las canciones andaluzas y regionales se
adaptaron a este género.
A partir
de 1880 las variedades o “varietes”, nacen en Francia. En España
se iniciaron en Madrid en el teatro madrileño Barbieri; eran
canciones muy picantes y eso gustaba en aquel tiempo mucho; y después
de sacar muchos cuples y tonadillas, empezaron a salir cupletistas,
copleras, tonadilleras, folclóricas, según el tiempo en que tocaba
vivir. Pues démonos cuenta de esto, del empiece de elegir como se
llamaban tonadilla, cuplé o folclórico corría el año 1933. Pero
sería muy largo de contar el nacimiento de la copla y es de mayor
interés conocer la vida de los grandes coplistas.
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