viernes, 15 de agosto de 2014

Ejemplaridad

Editorial Nº 117


Nos estamos quedando estos días boquiabierto a medida que avanza la investigación sobre todo lo que tiene que ver con “el clan de los Pujol” que, al estilo mafioso, a estado saqueando las arcas de un país, el catalán, delante de las narices, y con la connivencia, de autoridades del estado. Entendamos por ello, a presidentes de gobierno que siempre han pactado con el partido político fundado por el capo de la familia, Jordi Pujol, y que les ha dado siempre ventajas, sobre todo fiscales, en relación con el resto del territorio español.

“Y es que parece que la corrupción es algo que esta implantado en nuestra genética, forma parte de nuestra cultura”... Quizás hayamos podido oír esta frase en algún debate televisivo o en algún articulo periodístico. Y puede ser, y no solo de los españoles, de las personas en general. Buscamos antes nuestra ventaja personal que la de los demás. Y a veces, lo hacemos a costa de lo que sea.

Pero a nuestros gobiernos se les exige ejemplaridad, o sea, a nuestros gobernantes se les exige rectitud y honradez. No se puede tratar igual a todo el mundo. Si alguna vez invitas a casa a alguien con hijos y estos se portan mal lo entendemos, si son niños, pero ¿y si son los padres? No, porgue se les exige ejemplaridad, buena conducta; lo mismo con nuestros gobernantes.

En los últimos años hemos carecido de todo esto, se nos ha mentido, engañado, se han vulnerado nuestros derechos, y encima, solo aparecen casos de corrupción a grado extremo, corrupción que nos ha esquilmado como a ovejas. ¿Y que nos encontramos? Que ni siquiera se nos da explicaciones, intento de obstaculizar estas investigaciones, ataques hacia otras formaciones... Pero nunca admitir los errores, no son ejemplares, no son honrados, no tienen buena conducta.


Es por esa razón que precisamos otro tipo de gobierno, otro tipo de gobernantes. Un gobernante que se rija por un programa social, equitativo y honrado. Un gobernante veraz, alguien ejemplar. Cuando consigamos esto, es cuando por fin diremos “tenemos un buen gobierno”.

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